Fue un Taller hermoso, donde los niños aprendieron reglas de la comunicación, a crear y soñar con sus manos.
En cada encuentro vimos cómo los más pequeños:
– Se animaban a hacer sus primeras señas
– Aprendían palabras nuevas jugando, riendo, sin darse cuenta de que estaban estudiando
– Compartían y respetaban
– Se acercaban a la cultura sorda con naturalidad, como algo propio
No fue solo un taller de señas. Fue un espacio donde sembramos valores, donde cada niño descubrió que hay muchas formas de comunicarse y de quererse. Y se fueron a casa con algo más que vocabulario: se llevaron herramientas para un mundo más accesible.
Gracias a las familias que confiaron en el proyecto y nos trajeron a sus hijos. Gracias a nuestro equipo de facilitadores, que pusieron el corazón en cada encuentro. Y gracias a todos los que hacen que Cultura entre las manos siga creando puentes entre la cultura, la educación y la comunidad sorda.